Texto: Roger Vela

Fotos: Mari Sur

¡1,2,3, va! Suben cinco tipos al escenario, se colocan sus instrumentos, cuatro golpes de baqueta marcan el inicio y segundos después la sala empieza a temblar. El sudor de miles de cuerpos se mezcla con el olor a cerveza que la euforia hace volar de un lado a otro. Seres amontonados brincan, chocan, gritan.

Hay tres decenas de canciones en el setlist, y tres decenas de años resumidos en un legendario recital —como dicen los argentinos— de Punk Rock. 2 Minutos, la banda que el barrio argentino Valentín Alsina parió en 1987, enloquece a la Ciudad de México.

Sus letras son himnos de los barrios populares latinoamericanos y forman parte del soundtrack de la vida de muchos que crecieron escuchándolos a ras de calle, son crónicas que retratan crudamente los sinsabores de la clase media.

Esta banda huele a asfalto, pero también a cerveza y vodka. Huele a desamor, a violencia y a falta de oportunidades en zonas urbanas marginales. Su música le da ritmo a la rabia, a la alegría, a la nostalgia, a los celos, a la tristeza, al fracaso juvenil y a la frustración obrera.

Desde las 7 de la noche Seguimos Perdiendo fueron los encargados de encender la antorcha musical que se apagaría casi cuatro horas después. Al terminar, el turno fue para Chingadazo de Kung Fu. Dos bandas que dejaron todo listo para que el Punk Rock se adueñara del oriente de la ciudad.

Son las 9:08 de la noche el Pabellón Cuervo del Palacio de los Deportes. Sale 2 Minutos. Inmediatamente cientos de brazos se agitan al mismo tiempo que corean temas como “Amor Suicida”, “Otra Vez”, “Borracho y Agresivo”, “Todo lo Miro” y “Canción de Amor”. 

Suena “Pelea Callejera” y es imposible sostener un vaso de licor debido al slam que toma por asalto el lugar. Por el contrario, cuando tocan “Lejos Estoy” la melancolía cubre la sala.

2 Minutos no proyecta visuales en pantallas, ni tiene un show de luces espectacular, ni siquiera un telón con su característico 2’ han colocado en la parte de atrás, no necesitan nada eso, es una banda cruda y directa que no requiere de una producción extravagante para darle magia a la noche. Apenas un trapo con su logo cubre parcialmente el bombo de la batería.

De pronto, como si fueran hinchas, los miles de asistentes corean:

“Dos, Dos Minutos es un sentimiento que no puede parar…”

El público le canta a su banda. Es uno de los momentos más emblemáticos del concierto. Una especie de ritual obligado. Es, ante todo, una comunión entre los músicos y la gente que les agradece sus 30 años de vida. Banda y público son, por breves instantes, uno mismo.

El show continúa con un repaso a sus inicios. Suenan canciones de su primer disco “Valentín Alsina”, de “Volvió la alegría, vieja”, de Postal 97, pero también de Antorchas y Superocho.

“Otra Mujer”, “Barricada”, “Tema de Adrián”, “Caramelo de Limón”, “Ladrona”, “Aeropuerto”, “Jason”, “Vago”, “Vampiro” y “Piso 22”, explotan en las bocinas de la sala.

Walter Velázquez, ‘El Mosca’, vocalista de la banda sube al escenario a un niño de 10 años vestido con la clásica playera de los Misfits que su papá carga en hombros.

“Él va a tener una banda que que la va a romper”, asegura ‘El Mosca’.

El show continúa después de la breve presentación de lo que parece ser la nueva generación de punk rockers. De pronto, un encore obligado: uno de los guitarristas se ha lastimado un brazo. La banda pide tiempo a los asistentes.

2 Minutos regresa y toca uno de sus éxitos más emblemáticos: “Ya no Sos Igual”, que cuenta la historia de un chico de barrio que se volvió policía y se olvidó de sus antiguos amigos. La pasión inunda el Pabellón Cuervo. El frenesí punky continúa con “Piñas van, piñas vienen”. 

Ha pasado más de hora y media. El cansancio, la agitación y el cuerpo adolorido entre los asistentes parecen anunciar el fin del show. 2 Minutos se despide con el coro: ”Dos Minutos punkeando para vos…”.

El festejo de 30 años en la Ciudad de México termina. El público se despide cantándole de nuevo a su banda. “Ole ole ole, ole ole ole ola, cada día te quiero más”.

No cabe duda, 30 años no son nada para 2 Minutos.